jueves, 26 de abril de 2012

Els enigmes de l'Esfinge (1r ESO)

Nosaltres ja hem estat treballant Egipte a classe mitjançant el nostre taller d'escriptura del qual podeu assolir més informació fent click ací. I la mostra és aquest magnífic treball de Mar Sánchez.

Ara anem a parlar d'un tema molt interessant que ha sorgit a classe huí: l'Esfinge.
Los orígenes de la Esfinge se pierden hasta los albores de la civilización egipcia, unos 2500 años a.C. Aunque existen numerosas teorías al respecto, se cree que fue construida durante la IV Dinastía por orden del faraón Kefrén, quien también hizo construir la pirámide que lleva su nombre, segunda de las tres que conforman la necrópolis de Giza. Según estas teorías su función habría sido, seguramente, la de vigilante de la necrópolis de los faraones. Después de que Giza fuera abandonada, la Esfinge quedó gradualmente cubierta por la arena del desierto, aunque se tiene constancia de que faraones muy posteriores hicieron esfuerzos por restaurarla.

Se dice que su cara es también la del faraón Kefrén, aunque de esto no se está tan seguro; lo que sí parece más claro es que representaba al faraón, hijo del dios Ra, que antiguamente se representaba con forma de león. Otros sugieren que además, la Esfinge tiene un significado astronómico: la posición de las pirámides de Giza, la Esfinge y el Nilo se corresponden en el firmamento con las tres estrellas del Cinturón de Orión, la constelación de Leo y la Vía Láctea. No es en absoluto descabellado, pues las evidencias apuntan con claridad a que los antiguos egipcios poseían conocimientos de astronomía muy avanzados para su tiempo.

En cuanto a por qué perdió su nariz, las teorías son varias: algunos lo atribuyen a un cañonazo del ejército de Napoleón, mientras que otros registros señalan que fue obra de un clérigo musulmán en el siglo XV, molesto por la iconoclastia que los egipcios mostraban a la Esfinge, a la que acudían para pedir buenas cosechas. Y aunque la nariz es el elemento que más visiblemente falta, no es el único: también habría lucido una barba faraónica, según algunos estudiosos, que se añadió más tarde (ya que si hubiera formado parte de la estatua desde el principio, debería observarse el daño en la barbilla) y de la que se conservan los supuestos restos en el Museo Británico de Londres. También con el tiempo se perdieron los colores que originalmente habría lucido la Esfinge: rojo para la piel, azul y blanco para el nemes (tocado faraónico) de la cabeza.

Cuatro milenios y medio después de su construcción, la Esfinge sigue maravillando a los estudiosos y visitantes de todo el mundo, muestra de la habilidad de una de las civilizaciones más fascinantes de la historia.
Extraido de la siguiente web