martes, 3 de abril de 2012

Relato històrico por entregas... AQUEL QUE PROTEGE AL HOMBRE (Cap. VI)

- ALGO EXTRAÑO OCURRE -

Zeus, yo soy tu hijo. Y los hijos de los dioses no pueden perder. Mis hombres lo saben y lucharán hasta el final. No queda nada atrás y no tenemos nada que temer. Nuestros nombres serán recordados toda la eternidad y los rapsodas cantarán nuestras hazañas como Homero hizo con los héroes de Troya. Nuestras gestas atravesarán la noche de los tiempos y tendrán eco en la eternidad.
Pero algo extraño ocurre… Siento que la carrera está haciéndoseme eterna y no alcanzo nunca a Darío. Si secciono la cabeza de este imperio todo entero caerá en mis manos. El galope de Bucéfalo es furibundo pero no escucho el ruido de sus patas sobre la yerma tierra de esta llanura de Gaugamela.
Aliento a mis tropas y gritó, pero mi garganta no consigue emitir ningún grito de guerra. Algo sucede y no sé muy bien lo que es.
Mi capa ondea al viento sí, pero no sopla ni una mísera pizca de brisa.
Las tropas están en sus posiciones, en perfecta formación como les he ordenado, pero nadie se mueve. Ni siquiera Darío. Todo está en calma.
Y mis ropas… ¡No tienen color! Mi torso es de un duro material y no puedo articular mis brazos ni mis piernas. No tengo dedos y Bucéfalo no puede correr. Los dioses me están convirtiendo en un ser inerte, pero sonriente…
Sí, eso es. Ya sé lo que pasa… ¡Gracias oh Zeus, por otorgarme la inmortalidad!