martes, 24 de junio de 2014

Cinco días en Vietnam (relato histórico)

Seguimos con la publicación de los relatos que han sido galardonados en la III edición del Concurso de Relatos Cortos Históricos y de Viajes. Hasta ahora hemos publicado los segundos clasificados de la categoria B (relatos del Holocausto)

Hoy le toca el turno al relato escrito por Patrick Ferrer de 4º ESO A, que participó con este relato en la categoría A (históricos y de viajes) y que obtuvo el SEGUNDO PREMIO. Aborda un conflicto muy reciente y tratado ampliamente por los norteamericanos, especialmente en el cine. narra las vicisitudes de un soldado en la guerra de Vietnam. Espero que os guste.

Cinco días en Vietnam.

Jueves, 2 de abril de 1962:

Querida mamá, te escribo esta carta para que sepas que hemos conseguido tomar un bastión vietnamita en la colina 937. Ha sido una victoriosa batalla y casi ninguno de nosotros ha caído, creo que del batallón 137 de caballería han abatido a un tal Willy, no lo conocía mucho, solo de vista y he  oído que era un chico del bajo Manhattan, no es que tuviera mucha relación con él, pero siempre duele que un compañero se vaya. 

Nos desplegaron en una explanada en la falda de la colina 937 mediante transporte aéreo, yo iba en un Bell 204, o como lo conocéis en la ciudad, un Huey. Se nota que nuestro ejército tiene un entrenamiento muy intenso para las fuerzas del aire, ya que mientras bajábamos haciendo rappel, el helicóptero tuvo que hacer varias maniobras evasivas y justo en una de ellas yo estaba colgado de la cuerda, me caí al suelo pero no pasó nada más. Es un terreno bastante escarpado, tiene muchos desniveles y bastante vegetación, seguro que algunos de esos malditos diablos del vietcom se esconden detrás de esos grandes arbustos. 

Del clima ya ni hablemos, parece el mismísimo infierno. La humedad es insoportable, y cada dos por tres llueve, con lo cual hace que el terreno sea muchísimo más fangoso. ¡Está todo lleno de barro! Otra que detesto de Vietnam, es la cantidad de insectos que hay, desde los típicos mosquitos de Nueva York, hasta sanguijuelas, pasando por orugas venenosas y algún que otro monstruoso saltamontes, no estoy acostumbrado a la “vida” de campo.

Por cierto, me alegró muchísimo la carta que me enviaste el pasado domingo. La recibí nada más llegar de explorar el terreno donde íbamos a pasar  la noche, no parecía haber peligro pero por si acaso pusimos varias minas y cada dos horas los chicos y yo hacíamos turnos para vigilar que no pasara nada grave y nos tuviéramos que arrepentir de no haber hecho dichas cosas.

Mañana día 3, saldremos a asaltar unos de los cinco bastiones que quedan por asaltar para poder tener el objetivo de liberar a Vietnam del Sur de la opresión comunista a la que están sometidos. Cuando vuelva de la misión te escribiré  otra carta diciéndote como ha salido la misión, un beso, tu hijo Fred Melson.

Viernes, 3 de abril de 1962:

Hola mamá, antes que nada, te tengo que decir un pequeño incidente que me ha pasado, no es grave, así que no te preocupes. 

Mientras estábamos subiendo otra colina, de entre los arbustos salió un maldito cerdo comunista y me intentó clavar su bayoneta en el cuello, por suerte, el oficial Matt lo vio a tiempo y le dio un tiro en la cabeza, pero yo en ese momento no debía haber estado junto a ese camino, porque de la inercia me clavó una parte de la bayoneta en el pecho. Me han dicho los médicos de campo que no pasa nada, que solo han sido cinco centímetros y que en unos días estaré de nuevo listo para combatir. Tengo muchas ganas de recuperarme para poder descargar toda mi ira contra el enemigo, ya sabes que soy bastante cabezota y pronto estaré de nuevo subido a un helicóptero surcando el cielo.

Me han transportado a una nueva base que han construido al otro lado de la montaña donde se supone que yo tenía que haber conquistado junto a mis compañeros. La verdad que han tardado poquísimo, solo cinco horas, cuando de normal estamos catorce horas luchando casi sin descanso.  Sé que ha sido una conquista rápida porque desde donde yo estaba tumbado, no he ido casi disparos y he olido el dulce olor de victoria de nuestro napalm ¡bendito sea el que lo descubrió! Después del ataque aéreo se ha podido oír algunos gritos estremecedores de algunos enemigos agonizando por las quemaduras del napalm. Me va a costar mucho quitarme ese sonido de la cabeza. Poco tiempo ha pasado desde el ataque aéreo cuando se han oído algunas explosiones a lo lejos. Supongo que serían nuestras tropas entrando en Laos con los tanques. Intuyo que es Laos porque muchas de las carreteras por donde avanzábamos rápidamente estaban asfaltadas.

 Hasta mañana mamá.

Domingo, 5 de abril de 1962:

Mamá, ayer sábado me subió mucho la fiebre y fue cuando recordé cómo me cuidabas cuando era pequeño. Me deprimí mucho. Me han dicho los médicos que mi estado tiene que mejorar, pero no te asustes, los dos sabemos que soy valiente y que un guerrero no le teme a nada, a parte, el abuelo se que nos cuida desde arriba, y no va a dejar que nos pase nada malo. Ya es la una y me van a traer la comida, hoy tengo sopa de ajo y algún trozo de pan, espero que cuando vuelva me hagas un buen cocido para cenar, lo deseo, Dale un abrazo fuerte a Tim, y que sepa que tiene todo mi apoyo con los exámenes que va a tener dentro de poco. ¡Que estudie mucho!

Tengo una mala noticia madre, a las 16:27 un grupo de comunistas asquerosos han atacado la base donde yo estaba descansando y bueno, nos es que me encuentre muy bien, noté un fuerte dolor en un costado del pecho y tosí un poco de sangre. Dile a Tim que todo marcha completamente bien y que hemos conseguido tomar la última colina. Esta batalla ha sido la más dura que hemos sufrido hasta ahora, enviamos como 21000 hombres a esa maldita colina y han vuelto enteros 10000, se han ido a un lugar mejor 5000 y los restantes, van a tener que necesitar un psicólogo durante mucho tiempo. La guerra es muy dura, pero nuestra bandera es más dura todavía.

Martes, 7 de abril de 1962:

Estimada señora Melson, soy el capitán de la División 101ª de aerotransportada, me resulta un poco duro decirles las palabras que voy a escribirle a continuación. Como usted sabe, el pasado domingo 5 de abril la base terrestre 214 a los pies de la colina 546 sufrió un ataque de las fuerzas norvietnamitas y a su hijo le hirieron de gravedad, por mucho que él insistía. Ha sido un placer luchar junto a su queridísimo hijo en el campo de batalla. En los años que llevo luchando aquí en Vietnam, nunca he visto a un soldado tan audaz y valiente como el Cabo I Fred Melson Garrix. En nuestro regimiento era y es muy querido por todos. 

Le parecerá que estas palabras son las típicas que se suelen decir, pero estoy muy orgulloso de usted, por haber dado a luz y criado a un hijo como fue él. Ahora Fred está de camino al encuentro con su abuelo. Sus últimas palabras antes de abandonarnos fueron: 

“No le digas al mundo que fui un héroe, dile al mundo que soy la causa por la que ellos cenan el día de Navidad seguros en sus casas mientras yo me dejo la piel velando por su seguridad y que si un día osan revelarse contra las fuerzas del orden, que se lo piensen dos veces porque gracias a mí, ellos pueden dormir tranquilamente en sus casas. Mamá, dile a Tim que hoy brillará una estrella junto a la del abuelo, y que le estoy observando. Te quiero mamá y no llores, porque me he ido por un tiempo, y mi alma sigue estando a tu lado aunque mi cuerpo no, gracias por todo madre.”

 

PATRICK FERRER LORO