sábado, 24 de octubre de 2015

(2n BAT) Fernando VII: el indeseable "Deseado"

Antes de despedirnos de un rey para centarnos en otroa reina, vamos a dedicale un texto  al rey "traidor". Hasta el año que viene Fernando.

Aprovecho para recordaros que un día de estos os haré una prueba de lectura de los capítulos correspondientes de este libro que nos estamos leyendo poco a poco. El que no demuestre que se los ha leido disminuirá su nota en un 20% el trimestre. 

Vae victis.

"Es sabido que Dios, en su infinita sabiduría, muchas veces compensa la fealdad física de algunas de sus criaturas dotándolas de relevantes cualidades morales e intelectuales. Sin embargo, a Fernando VII, además de hacerlo feo («ese narizotas, cara de pastel», lo llamaban), lo hizo vil, falto de escrúpulos, rencoroso, miserable y taimado. (...) Ya, de príncipe, se veía venir, aunque destacara más su zafia simpatía, su populachera llaneza, cuando acudía de incógnito a tabernas y colmaos para refocilarse con rameras baratas y trasegar vinazo en compañía de arrieros y majos.

La familia de Carlos IV (retratada inmisericordemente por Goya en el famoso óleo) era un hervidero de ambiciones, de rencillas y de odios. Exceptuando al padre, un bendito que no se enteraba de nada, todos conspiraban contra todos, y la puñalada trapera y la zancadilla eran moneda cotidiana. Y mientras tanto, el interés de España, postergado como siempre. El príncipe Fernando despreciaba a su padre y odiaba a su madre y a Godoy. El caso es que, en su impaciencia por heredar el trono, se enredó en tratos secretos con los ingleses y preparó un golpe de Estado contra su padre. Cuando lo descubrieron, imploró el perdón paterno y, para demostrar la sinceridad de su arrepentimiento, delató a sus partidarios. El buenazo del rey lo perdonó.

Cuando Manuel Godoy descubrió las intenciones de Napoleón de ocupar el país, le vio las orejas al lobo y decidió enviar a los reyes a Sevilla, por si había que ponerlos a salvo en el extranjero. Agitadores a sueldo de Fernando soliviantaron a la plebe para que se amotinara e impidiera a los reyes abandonar su residencia en el Real Sitio de Aranjuez. Este «motín de Aranjuez» culminó con el asalto y saqueo de la casa de Godoy por el populacho o por el heroico pueblo en armas, según se mire. (...) Tras los acontecimientos, Napoleón convocó en Bayona a la familia real. El rey, la reina, el príncipe y Godoy comparecieron prestamente, abyectos y serviles, y representaron de buena gana la vergonzosa comedia que Napoleón les iba dictando: Fernando VII y Carlos IV abdicaban a favor de Napoleón, y éste, a su vez, traspasaba la corona de España a su hermano José Bonaparte. El asunto parecía discurrir según el guión preparado por el corso cuando en Madrid surgió un imprevisto que lo echó todo a rodar. Cuando las tropas francesas sacaban del palacio real al infante Francisco de Paula para llevarlo a Francia estalló un motín popular. Era el dos de mayo de 1808, el Dos de Mayo famoso. Al heroico pueblo en armas se unieron algunos destacamentos del ejército y los capitanes del parque de artillería Daóiz y Velarde. Goya retrató magistralmente dos escenas de aquella jornada: la carga de los mercenarios egipcios a sueldo de los franceses, los mamelucos, en la Puerta del Sol, y los fusilamientos de la Moncloa de aquella misma noche, a la luz de los faroles. La guerra de la Independencia había comenzado".

ESLAVA GALÁN, J.: Historia de España para escépticos (adaptación).
Tret del blog: http://javier2pm.blogspot.com.es/