martes, 3 de noviembre de 2015

(2º BAT) ISABEL II ¿Ninfomana?

¿Ninfomanía?
¿O simple y llanamente insatisfacción?


Isabel II, hija de Fernando VII, “el rey felón”, y María Cristina.
Tras la derogación por su padre de la ley sálica, que impedía a las mujeres reinar, se convertirá en reina de España cuando alcance la mayoría de edad a los 13 años. No será reconocida por su tío Carlos María Isidro, lo que dará lugar a las Guerras Carlistas, con apoyo de los absolutistas.
Matrimonio obligado a los 16 años con su primo hermano Francisco de Asís, llamado también “Paquita”. Aseguran los historiadores que cuando la reina se enteró de quién iba a ser su futuro esposo exclamó: "¡No, con Paquita no!”
Pasó de ser el símbolo de los liberales frente a los absolutistas, a la “deshonra de España”, la imagen de la frivolidad y el desenfreno, fomentada por los partidarios de la “Gloriosa”, la revolución liberal de 1868.
Una vida desgraciada junto a su afeminado marido impuesto. Lo que para unos fue insatisfacción en su vida amorosa, para otros , principalmente enemigos políticos, se convirtió en ninfomanía y lujuria desatada.
Una copla popular decía de don Francisco:

“Gran problema es en la Corte
averiguar si el consorte
cuando acude al excusado
mea de pie o mea sentado.” (1)

La misma Reina comentó lo que pensó sobre Francisco de Asís en la noche de bodas:


“Qué podía esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba más encajes que yo”.
Mientras Isabel orientaba su vida afectiva y sexual rodeándose de una corte de amantes, su primo consorte se relacionó con un joven galán, Antonio Ramón Meneses, con quien parece ser que logró cierta estabilidad emocional.
Otra copla decía:

“Paco Natillas
es de pasta flora
y se mea en cuclillas
como una señora.”

No obstante, por encima de este anecdotario, no falta gente de la época, como Baroja, que señala que el rey consorte tuvo varias amantes y que era padre ilegítimo de varios hijos.(2)

Pero parece más cierto todavía que  Isabel comenzó a tener hijos con sus amantes.

Y sin duda, Francisco hizo a su vez un excelente negocio: reconocía los hijos y por cada retoño que nacía recibía un millón de reales por presentarlos en la corte.

Oficialmente, Isabel II de Borbón y Francisco tuvieron doce hijos, de los que sólo sobrevivieron cinco. Uno de ellos, el que sería el rey Alfonso XII.

Cuentan que Isabel dijo a Alfonso:
“Hijo mío, la única sangre Borbón que corre por tus venas es la mía”.


Amantes de la reina hubo muchos. Uno de ellos fue el general Francisco Serrano, “el general bonito”, quien parece ser que fue el primero en “abrir el camino” en esto de los amantes, aunque parece que el asunto fue más una violación que un acto de amor (3) El mismo general paradójicamente también  abrió a la reina otro tipo de camino, el del exilio. Otro de sus amantes fue el militar Enrique Puig Moltó, a quién se atribuía la paternidad del futuro Alfonso XII, más conocido popularmente como “el puigmolteño” o "puigmoltejo".

Así, se oía por la calle:

“Isabelona tan frescachona
y don Paquito tan mariquito.”

Quizá quien mejor ha hecho un retrato de la reina ha sido el historiador José Luis Comellas:

“Desenvuelta, castiza, plena de espontaneidad y majeza, en la que el humor y el rasgo amable se mezclan con la chabacanería y con la ordinariez, apasionada por la España cuya secular corona ceñía y también por sus amantes.” (4)

Más atrevido e irreverente es el retrato que hace Valle Inclán en “La corte de los milagros”:

“La Católica Majestad, vestida con una bata de ringorrangos, flamencota, herpética, rubiales, encendidos los ojos del sueño, pintados los labios como las boqueras del chocolate, tenía esa expresión, un poco manflota, de las peponas de ocho cuartos.”

En el inicio de la revolución que la expulsaría del trono y de España, la prensa democrática y republicana de la época también decía:

“Odiosa para todos, Isabel de Borbón como mujer y como reina; pero quizás se hubiese echado un velo sobre su vida privada, tan manchada de vicios si en su vida pública, se hubiera encontrado a la altura de la época. La nación inglesa cerró constantemente los ojos ante las liviandades de la reina Isabel (Victoria) que no descuidó nunca los verdaderos intereses de sus súbditos; allí las faltas y las debilidades de la mujer desaparecieron ante la grandeza de la soberana.”

El Pueblo, 20/10/1868

“Y si no abandonas un trono que manchas, si no abandonas a un pueblo a quien pierdes, no te llamaremos mujer pérfida, ni reina alevosa , ni esposa adúltera; pero aunque se abran nuestras carnes, tendremos que llamarte madre cruel.”

La Discusión, 6/10/1868 (5)

Exiliada en Francia abdicó a favor de su hijo Alfonso tras el triunfo de la revolución conocida como La Gloriosa.
En París se divorció de su marido impuesto y allí murió el 9 de abril de 1904.
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Notas bibliográficas:

(1) El historiador Carlos Fisas es tal vez quien más anécdotas recoge de esta reina.
(2) Wikipedia
(3) El general bonito la inició. 
(4) Isabel II: una reina y un reinado. Ariel, Barcelona. 2004.
(5) Ambos documentos citados en Los espejos de la reina, varios autores, edición de Juan Sisinio Pérez Garzón. Marcial Pons. Madrid 2004.